Los egipcios, los mayas y otras muchas civilizaciones de antaño, nos
dejaron muchas pistas: libros, inscripciones, pinturas… Sólo que a los
científicos que las han estudiado o se les ha olvidado mencionarlas o nos
han contado un cuento acerca de ellas. Un despiste lo tiene cualquiera, ja
ja. Pero, es comprensible. Por ejemplo, si han encontrado restos humanos
que no encajaban con la cronología establecida, simplemente lo han
ocultado. De otro modo, esos paleontólogos, se habrían quedado sin trabajo
de por vida y se hubieran tenido que dedicar a otra cosa. Recuerden que
todo lo que no está preestablecido, no existe. Aquí quedaría mejor la típica
frase: “no has visto nada, no sabes nada”.
Aún hoy siguen contándonos estupideces sobre las pirámides. Nos hablan
de palancas, de cientos de miles de personas trabajando durante decenas de
años y de un montón de tonterías más. No sé si es que no tienen ni puñetera
idea o, simplemente, nos toman por imbéciles. Pueden encontrar
información por doquier sobre estos sublimes monumentos. Echen un
vistazo. Pero, si ven que en alguno de los textos les dicen que hicieron las
pirámides con palancas y con herramientas de cobre, dejen de leer, porque
esos textos, sólo son cuentos para niños. Les recomiendo que miren los que
hablan sobre el campo energético que se forma dentro de las pirámides. Los
que hablan de su perfecta alineación astrológica, teniendo como referentes
al Sol, a Orión y a Sirio. Los que hablen de que los cortes de aquellos
gigantescos bloques de piedra, hoy día, no podrían hacerse tan profundos.
Si esta gente tan estúpida hicieron monumentos tan impresionantes y sin
réplica, como las pirámides… ¿Por qué le daban tanta importancia a los
astros y a sus fenómenos?. A lo mejor es que eran listos para unas cosas y
tontos para otras. O quizás, los listos los tenemos nosotros aquí, en este
momento, guiándonos en nuestras maravillosas vidas hacia el paraíso. No
sé por qué me pongo tan irónico. Aunque, quizás sea porque sufrir y ver
sufrir, no es nada agradable. Ya es hora de dejar de quemar brujas y sí de
quemar nuestras dudas y temores. Hoy día, con todos los avances
tecnológicos de los que hacemos gala, aún no sabemos cómo los mayas
desaparecieron sin dejar rastro, cuando se encontraban en el punto cúspide
de su civilización. Ni cómo hicieron sus pirámides, ni como conocían todo
aquello que acontecía en el cielo, ni como hicieron un calendario tan
perfecto… Ni como profetizaron lo que ocurriría en esta época que estamos
viviendo.
Hombre, si por lo menos hubiesen dispuesto de uno de esos telescopios de
juguetes que encontramos en las tiendas, diríamos que algo es algo. Pero ni
eso. Esta gente (los mayas), se ve que se aburrían bastante y les daba por
mirar el comportamiento de los astros. Sabían más o menos igual de lo que
sabemos ahora. Bueno, perdón por ser exagerado. Realmente, comparado
con ellos, los simples mortales no tenemos ni puñetera idea de ello. Se ve
que, cuando desaparecieron, se llevaron sus supertelescopios. Y los satélites
que utilizaban, seguramente, se fueron de vacaciones a otra parte de la vía
láctea. Hubo un señor, cuyo nombre no me acuerdo ni quiero acordarme,
que se dedicó a quemar mucha información de la que estos diabólicos seres
(los mayas) nos habían dejado. Qué detalle por su parte. Siempre es bueno
que existan personas adorables, dispuestas a salvarte, para que no caigas en
las redes del engaño y del demonio. Qué pecado el mío, por no acordarme
de su nombre. Suerte que tengo a Bush en su lugar.
Otros, por su parte, decidieron quedarse los restos que habían expoliado de
esta y otras civilizaciones, para que nadie más tuviese acceso a ellos. Es
increíble el ingenio que tienen algunos para ocultar la verdad y hacer que
nos creamos cualquier cosa. A ver cuándo crean los premios super-nóbeles
y empiezan a repartírselos. Seguramente, se lo merecen.
El agua



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