El inicio de algo, el principio, se basa en el tiempo. El tiempo y el espacio
lo percibimos de forma errónea. El inicio y el fin no existen. El tiempo
podríamos verlo como un círculo, sin origen y sin final. El tiempo es
Presente, es Ahora. Todo se transforma. La cronología sólo es una
herramienta que hemos inventado. Una escala que nos ayuda a situar
acontecimientos pasados o futuros teniendo como punto de referencia el
tiempo real, el momento presente. Hemos identificado el tiempo como esa
herramienta que hemos creado, intentamos darle forma, hacerlo físico y lo
plasmamos en una escala cronológica. Pero realmente no es así.
Existe un origen de la existencia que conocemos y de la que no conocemos.
Pero no existe un origen del “Todo”. El Todo siempre estuvo. Dios siempre
estuvo. No tiene origen ni final. Lo que siempre estuvo, el Todo, es La
Consciencia Universal en Equilibrio, o sea, Dios. Es conocimiento infinito.
Es la voluntad y el propósito de crear. Es inteligencia Universal + Amor
Universal. Y su herramienta para la creación es el electro-magnetismo.
El Big Bang del que hablan los científicos, es la explosión creativa de La
Consciencia Universal. Es ahí cuando se creó todo lo demás, a partir de un
caos de partículas eléctricas.
Con respecto al origen del ser humano, siempre se ha dicho que desciende
de homínidos ya desaparecidos. A su vez, estos homínidos, descendían de
primates, también desaparecidos. Hubo un momento en el que esos
primates siguieron dos ramas evolutivas diferentes. La que dio lugar al
hombre actual y la que dio lugar al chimpancé.
Si se fijan en la evolución de otras especies, pueden ver que aunque hayan
diferencias físicas entre las que provienen de una misma familia originaria,
no te encuentras con que unos han evolucionado de tal forma que pueden
hacer naves espaciales y los otros andan buscándose la vida por los árboles.
Es obvio que en algún momento de la evolución de los primates, se produjo
un salto cuántico capaz de hacer que, hoy día, exista tanta diferencia entre
el hombre y el chimpancés. Y también es obvio que lo que ocurrió no fue
algo natural.
Si pensamos en todo lo que hemos creado, si nos fijamos en que en la
actualidad los científicos están creando seres vivos mediante la clonación…
¿Quién puede decir que otros seres no intervinieron en nuestra evolución?.
Seguramente la oveja Dolly, si hubiese podido hablar, hubiese negado que
nosotros habíamos intervenido en su nacimiento.



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